... Y entonces cuando las puertas se posaban frente mí, pude ver que tal vez la llave no estaba fuera en parajes lejanos dentro de recónditos bosques o en las profundidades del mar, estaba en mi interior esperando el momento indicado para salir, para mostrarme la luz reveladora que cegaría los miedos y acabaría con los demonios. Un corazón puro teñido por la sangre de los errores pasados aferrado a sus inseguridades, una noche de luna se mostraría a sí mismo para revelar sus secretos de ensueños y fantasías. Solo cerrar los ojos y sentir, sin tratar de entender, sin querer pensar, solo fluir... es la esencia, es el camino de la luz.